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Nació el acadérmico aragonés
el 15 de febrero de 1908 en
Urrea
de Gaén (Teruel), donde su padre era médico. En esta villa
permaneció hasta iniciar el bachillero, que cursó en Soria,
Teruel,
Zaragoza
y Pamplona. Pedro Laín recuerda bien la Zaragoza de aquellos iniciales años
veinte, sus tranvías eléctricos, los multicolores uniformes de los
soldados por el Paseo de la Independencia, el obrador de la confitería de
su familia. Y luego, ya estudiante de la Facultad de Ciencias durante 1923, el
breve paseo cotidiano entre ésta y su casa en el viejo y estrecho corazón
de la ciudad, junto al palacio de la Audiencia que custodian los buenos
salvajes.
Continuó sus estudios de Ciencias Químicas
y Medicina en Valencia y Madrid. Más tarde en Viena, a donde llegó
en 1932 para completar su formación en Psiquiatría. Antes en
Madrid había conocido a la sevillana Milagro Martínez, una de las
primeras licenciadas en Químicas en España, que fue su "novia
formal" y compañera de estudios, su esposa después.
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A su regreso trabajó como médico
en la Mancomunidad Hidrográfica del Guadalquivir atendiendo "problemas
sanitarios, humanos, mezclados con otros sociales y políticos", y
desde la primavera de 1934 como médico de guardia del Instituto Pisquiátrico
Provincial de Valencia. En esta ciudad se instaló la familia Laín-Martínez.
Pedro Laín y Milagro Martínez se casaron en diciembre de 1934. Su
primera hija nació en noviembre de 1935. Después estalló la
guerra
civil, cuando Laín Entralgo asistía a un congreso en
Santander, desde donde consiguió llegar a Pamplona, una vez tomada la
decisión de pasar a la zona controlada por los sublevados.
Como a otras tantas en el país, la
guerra dañó terriblemente a su familia. Laín se afilió
a Falange y durante la contienda colaboró en Arriba España
y otras publicaciones, y desde 1938 dirigió la Sección de
Ediciones del Servicio Nacional de Propaganda, después transformada en la
Editora Nacional. Su relación con el régimen no fue fácil
sin embargo. Con otros intelectuales -Luis Rosales y Antonio Marichalar, entre
ellos- fundó en noviembre de 1940 la revista Escorial de tono
aperturista, y al poco tiempo abandonó sus cargos políticos,
sufriendo además la depuración a que se sometió a muchos
falangistas de "procedencia dudosa". Laín Entralgo ha
reflexionado al respecto: "reviso atentamente mi pasado español y
encuentro en él algo de lo que que debo arrepentirme: erré por
ingenuidad, por desconocimiento, más de una vez por deficiencia". Laín
se dedicó desde entonces a su profesión y a su trabajo
intelectual.
Obtuvo la cátedra de Historia de la
Medicina en la Universidad de Madrid, que ocupó entre 1942 y 1978, y fue
rector de dicha Universidad de 1951 a 1956, llevando a cabo el intento más
serio de apertura intelectual en la Universidad producido durante la época
franquista. En 1943 fundó el Instituto Arnau de Vilanova de
Historia de la Medicina, dentro del CSIC. Es miembro de la Real Academia
Nacional de Medicina, desde 1946, de la Historia, desde 1956, y de la Real
Academia Española de la Lengua desde 1954. De esta última fue
director entre 1982 y 1987.
Pedro Laín Entralgo se ha definido
intelectualmente a sí mismo como "historiador de medicina, antropólogo,
y ensayista y dramaturgo de domingo, por supuesto profesor universitario, hombre
que ofrece a la incierta juventud lecciones sobre lo que él sabe o debe
saber, y que a veces tiene la fortuna de suscitar en el alma de alguno de sus
oyentes o lectores, la voluntad de acompañarle por los caminos de su
particular disciplina académica". Su obra más voluminosa se
centra en dos aspectos, la Historia de la Medicina (Medicina e Historia
-1941-, Estudios y apuntes sobre Ramón y Cajal -1945-, Historia
de la Medicina Moderna y Contemporánea -1954-, La curación
por la palabra en la Antigüedad clásica -1958-, La relación
médico-enfermo, historia y teoría -1964-, La medicina
actual -1973-, etc ) y el "problema de España" y su cultura
(Sobre la cultura española -1943-, La antropología en
la obra de Fray Luis de Granada -1945-, La generación del 98
-1945-, España como problema -1949-, La espera y la
esperanza -1957-, Teoría y realidad del otro -1961-). A todo
ello hay que añadir su labor como articulista en prensa.
Por todo este ingente trabajo, del que únicamente
se han subrayado algunos títulos, recibió Pedro Laín
Entralgo en 1976 el Premio Montaigne, que destacó la transcendencia de su
obra para la cultura europea. Otros reconocimientos han sido el Premio Nacional
de Teatro por sus críticas en la prensa periódica en el período
1970-1971 y el Premio Aznar de Periodismo en 1980. Para Pedro Laín
Entralgo, tanto fructífero esfuerzo dota a la vida de una parte de su
sentido: "El trabajo tiene un valor fundamental en la vida. El hombre
realiza su vida, modificando poco o mucho el mundo en el que existe. La
imaginación y el trabajo hacen la historia, y la tarea fundamental del
hombre es contribuir con el suyo a la empresa de que la humanidad vaya adelante".
Pedro Laín Entralgo ha fallecido en Madrid en la madrugada del día cinco de junio de este año, a la edad de 93 años.
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