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Certificam vos que huy,
data la present, a les dos hores apres mig jorn, en aquesta villa de Sors la
illustrissima, molt cara e molt amada muller, ha partir hun fill, e por la
gracia de Nostre Senyor ella es fora de tot perill del part... De la villa de
Sors, a deu de marc, any mil CCCCLLII"
Así comunicaba oficialmente el rey Juan
de Navarra el nacimiento de su hijo, Fernando. |
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Fernando nació, pues, en la pequeña
villa de Sos, cerca de Navarra, de donde su padre era rey a duras penas, tras su
anterior matrimonio con Blanca de Navarra. La madre de Fernando, Juana Enríquez,
era hija del Almirante de Castilla, aliado de los Trastámara aragoneses.
El nuevo príncipe era pues nieto de Fernando I de Aragón.
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El infante Fernando era treinta años más
joven que su hermano mayor, el principe de Viana, Carlos, hijo del primer
matrimonio del rey Juan con Blanca de Navarra. La relación entre ambos
estuvo condicionada por las razones políticas, y pronto lucharon por el
derecho a la primogenitura, que se resolvió definitivamente a favor de
Fernando tras la muerte de Carlos en 1461.
Sin embargo, los testimonios documentales
demuestran que la vida familiar fue una constante de la juventud del principe
Fernando, educado a la sombra del amor que se profesaban sus padres, con quienes
siempre permaneció, obedeciendo a la costumbre aragonesa de no separar a
los infantes de los reyes.
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Fernando II apreciará esas costumbres
familiares y será siempre un hombre cariñoso, hacia sus dos
esposas y hacia sus hijos, tanto los nacidos en su matrimonio con la reina
Isabel como los habidos en sus relaciones extramaritales.
La muerte de Carlos de
Viana dejó al rey las manos libres para actuar según sus
intereses: el 7 de octubre de 1461 se reúnen las Cortes de Aragón
en la iglesia de San Pedro de los Francos de Calatayud, convocadas por Juan II,
para que prestarán juramento de fidelidad al infante Fernando, como
primogénito, heredero y sucesor a la Corona. |
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No fue tan sencillo imponer en Cataluña
a Fernando como lugarteniente general, tal y como lo había disfrutado el
príncipe de Viana y como era el deseo del rey. Tras meses de estancia en
el Principado, donde incluso llegaron a sufrir asedio bélico en Gerona,
madre e hijo se refugiaban en Zaragoza después que la Generalitat hubiera
desposeído al príncipe de sus derechos y proclamando a Enrique IV
de Castilla soberano de Cataluña.
Juan II contraatacó nombrando a
Fernando primogénito general en una ceremonia celebrada en la Seo de
Zaragoza el 21 de septiembre de 1464: es decir le hacía heredero de
Sicilia, Aragón y las demás soberanías de su padre,
incluido el condado de Barcelona. Enrique IV fue anulado en el terreno de la
diplomacia. El propio infante Fernando, con tan sólo 13 años, ganó
su primera batalla contra los sublevados catalanes entre las localidades de
Prats de Rei y Calaf. |
En febrero de 1466
Fernando recibió el compromiso de las Cortes valencianas com a
primogenit e senyor nostre. Unos meses más tarde, en octubre, y ante
las Cortes aragonesas reunidas en Zaragoza tomó posesión de la
gobernación general del reino, pudiendo actuar como procurador de Juan
II.
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Era preciso, sin embargo,
asegurar más la posición del príncipe, todavía
rechazado en Cataluña. Para ello, padre e hijo despliegan toda su
actividad y toman dos decisiones transcendentales: la coronación como rey
de Sicilia , el 19 de junio de 1468, en La Seo zaragozana y la boda con la
princesa Isabel de Castilla, en octubre del año siguiente, en Valladolid.
El príncipe aragonés tiene 17 años, dos hijos bastardos
reconocidos, Alfonso y Juana, y una amplia experiencia política y bélica.
La apuesta afectaría tanto al
equilibrio político penínsular como al europeo. En Castilla, donde
reinaba el hermano de Isabel, Enrique IV, tampoco las cosas eran muy favorables
a los príncipes y reyes de Sicilia, cuyas aspiraciones al trono
castellano pugnaban con las de la princesa Juana, llamada "hija de la reina".
Pero finalmente, un cúmulo de acontecimientos en el orden interno de
Castilla y en el ámbito europeo se sucedieron a favor de las pretensiones
de aquellos. |
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Al tiempo, Barcelona capitulaba en el otoño
de 1472, terminando su rebelión contra el rey Juan y su hijo. Cuando
Fernando de Trastámara, príncipe de Aragón y ahorade
Castilla, regresa a los territorios de la Corona de Aragón, tras más
de dos años de estancia en Castilla, se ha afianzado definitivamente su
concepción del poder monárquico como necesariamente fuerte,
indiscutible y siempre por encima de los avatares e intereses nobiliarios y
urbanos.Fernando no olvida su experiencia en la Corona aragonesa, ni la lucha
desplegada en Castilla.
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Los tres años siguientes no fueron
tranquilos. El príncipe Fernando, a caballo entre Castilla y Aragón,
ha de ayudar a su padre en la guerra contra Francia que pretende apoderarse del
Rosellón y la Cerdaña, al tiempo que debe esforzarse por seguir
fundamentando su posición ante la propia Cataluña y su aspiración
a la corona castellana.
En diciembre de 1475 muere Enrique IV. Isabel
organiza su proclamación como reina de Castilla sin esperar a su esposo,
provocando la ira de éste, el cual, inmediatamente después de su
llegada a Segovia el 2 de enero de 1475 y de ser a su vez proclamado rey,
comienza a renegociar con ella las condiciones en que compartirían el
poder real en Castilla, que Fernando conseguiría detentar al fin sin
ningún tipo de límite. 1475 conoció aún la guerra
con Portugal: el rey Alfonso V, tío y esposo de la infanta Juana, hija
del difunto Enrique IV, penetró en Castilla para reclamar los derechos de
su mujer. Mientras continuaban los enfrentamientos de Aragón con Francia,
y Fernando hacía aprobar en Castilla los estatutos de la Hermandad,
destinada a controlar a la nobleza.
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En 1470 había nacido la infanta
Isabel. Pero la sucesión no estaba asegurada. Por ello tuvo tanta
importancia el nacimiento del primogénito Juan el 30 de junio de 1478,
meses antes de que en Barcelona falleciera el rey Juan II, en enero del año
siguiente. Don Fernando, ocupado en las guerras portuguesas, no pudo acudir a
las exequias de su padre y no volvió, ya como rey, a la Corona de Aragón
hasta junio: en Zaragoza entró el día 28. La reina se había
quedado en Extremadura.
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Tras la muerte de su
padre, el rey Fernando trazó con calma sus objetivos de los próximos
años: dominio territorial de la Península Ibérica, aunque
las diferentes entidades, siguiendo el sistema aragonés mantuviera su
personalidad; establecimiento de un poder real fuerte e indiscutible; control
de las instituciones, incluída la Iglesia; intervención en el
marco político europeo:
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colaboración con el
Papado, recuperación del Rosellón, Cerdaña y Napoles,
conquista del Norte de Africa, lucha contra los turcos, estrechamiento de las
relaciones con las monarquías antifrancesas.
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El verano de 1482 conoce dos acontecimientos
importantes: el nacimiento de la infanta María y el comienzo de las campañas
bélicas contra el reino de Granada, que se prolongaran durante los
veranos de los próximos diez años. Mientras dirige las dilatadas
operaciones militares en la cada vez más costosa guerra granadina, seguía
pendiente de organizar el lento e inexorable proceso de introducir sus cuñas
en el entramado de poder de sus estados patrimoniales. Ello a pesar de haber
tenido que renunciar de momento al dominio de Navarra, y de que en Aagón
y Cataluña no acababa de hacer valer sus pareceres. El establecimiento
de tribunales de la Inquisición (contra los que nada pudieron todas las
protestas levantadas, que fueron especialmente violentas en Zaragoza, con el
asesinato del inquisidor Pedro Arbués, y en
Teruel), y la guerra remensa catalana iban a ser los dos principales argumentos.
Poco a poco, el rey Fernando consigue sus
objetivos: dominar las instituciones y principales de Aragón y de Cataluña,
y conquistar el sur penínsular, que en 1490 estaba ya en sus manos y en
las de la reina Isabel, con excepción de Granada.
En el campo de la política
internacional volvió a fianzar sus relaciones con Inglaterra y Borgoña,
en vistas a recuperar el Rosellón y la Cerdaña. Ante la
imposibilidad de dominar directamente Portugal, casó a su hija Isabel con
el príncipe Alfonso, heredero del vecino reino. Su propósito lo
frustró sin embargo la muerte de Alfonso al año siguiente. Para
poner en práctica sus deseos respecto a Europa, el Meditérraneo e
incluso el note de Africa era necesario liberar al ejército de la
prolongada guerra con Granada. Por eso cuando en abril de 1491 se establece el
cerco a la ciudad, el rey sabía que no lo levantaría hasta
conquistar el último reducto musulman en la península. El 25 de
noviembre se firma el acuerdo de capitulación de Granada y el 2 de enero
de 1492 los reyes y sus hijos reciben pleitesia de Boabdil, último rey
musulman de la ciudad, en una ceremonia con celeridad transmitida voz a voz por
toda la península: en Zaragoza se celebraba la victoria el día 12
de enero, antes de que llegaran las cartas del rey el día 15, y el
alborozo de música, bailes, cabalgatas, procesiones y acciones de gracia
duró día y noche hasta San Valero, 29 de enero.
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Pero Fernando el Católico no
descansaba, y había ya envado sus mejores tropas a Europa, en ayuda de
Maximiliano de Habsburgo., y cerrado alianzas con ingleses y habsburgos para
garantizar el comercio con Inglaterra, Flandes y el mar del Norte.
Por otro lado, sus firmes convicciones
religiosas y su concepto del poder real le llevaban a plantearse su labor como
la del defensor del reino de Cristo, y aquí encaja el objetivo de la
unidad religiosa de sus reinos, sostenida especialmente en el deterioro de la
convivencia con la minoría judía, cuyo decreto de expulsión
se redactó en Granada el 31 de marzo de 1492. |
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En lo que no había pensado el rey era
en América. Colón había ya expuesto su plan a los
comisionados castellanos en 1486 sin ningún tipo de éxito. Pero en
1492 el ambiente era muy distinto y Colón había sabido captar los
intereses de los monarcas. Por eso ante éstos dió a su expedición
un carácter misionero y político a un tiempo que encajaba
perfectamente en la actitud del rey Fernando. Los funcionarios y financieros
aragoneses que rodeaban al rey -Alfonso de la Cavallería, Luis de Santángel,
Gabriel Sánchez, Felipe Climent, Juan de Coloma, Juan Cabrero , Sancho
Paternoy, y algún otro- fueron los entusiastas impulsores y protectores
del proyecto.
El 12 de octubre de 1492
las dos carabelas de Palos y el navío del marino Juan de la Cosa,
tripulados por 87 hombres voluntarios del litoral andaluz, avituallados con la
asignación que la Corona hizo de la Bula de Cruzada, el dinero de Luis de
Santángel y del propio Colón, arrivaron a la costa americana y
consiguieron uno de los hitos más importantes de la historia mundial de
todos los tiempos.
Mientras se llevaba a cabo la exploración
de las nuevas tierras, Fernando II continúaba afianzando su posición
de poder en el viejo mundo. Aunque no dió los frutos apetecidos, su política
de enlaces regios fue contundente: casó a su hija Catalina con el inglés
Enrique VIII y a la heredera de Castilla, Juana, con el habsburgo Felipe de
Borgoña. Por otro lado, los éxitos militares en Italia con la
conquista del reino de Nápoles (1504) y en el norte de Africa, donde se
apodera de Orán y Bujía y recibe la sumisión del reino de
Argel (1510), convierten a la monarquia hispana en una verdadera potencia
internacional. En el ámbito penínsular, la incorporación de
Navarra - 1512- fue una obra maestra de diplomacia que burló sagazmente
las apetencias francesas.
El 26 de noviembre de 1504 había muerto
la reina Isabel y Fernando (V en Castilla) quedó como regente de la reina
Juana, aquejada de ataques de demencia (el primogénito y primer heredero
de los Reyes Católicos, el principe Juan, había fallecido aun
adolescente). La alta nobleza castellana, enemiga del rey, le arrebató la
regencia en favor de su yerno Felipe el Hermoso. Fernando el Católico,
tras firmar en 1506 el tratado de Villafáfila, se retiró a sus
reinos patrimoniales, contrayendo nuevas nupcias con Germana de Foix, sobrina
del rey francés, el 18 de marzo de 1506. Quería un heredero para
la Corona de Aragón: el príncipe Juan de Aragón que nació
en mayo de 1509, aunque no sobrevivió más que unas horas.
La regencia del rey Felipe en Castilla apenas
duró unos meses, porque éste murió en el verano de 1506 víctima
de la peste. Castilla, convulsa y descontenta con la regencia de Cisneros, llamó
de nuevo al rey Fernando a ocupar dicha regencia, que conservaría ya
hasta su muerte.
Fernando el Católico murió en
Madrigalejo, cerca del monasterio de Guadalupe, un miércoles 23 de enero
de 1516, entre la una y las dos de la madrugada. Enfermo desde 1513, al final de
su vida vio como sus sueños iniciales del gran imperio Trastámara
iban a transformarse: sus amplios dominos serían más grandes de lo
nunca soñado, pero estarían en manos de un príncipe
extranjero, aunque fuera su nieto.
Tras su muerte, y siguiendo sus órdenes,
su cuerpo y el de su primera esposa y reina, Isabel, quedaron sepultados en
Granada, y en su momento depositados en la Capilla Real de la catedral. Todo un
gesto final.
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(*) Diferentes imágenes
del rey Fernando II de Aragón ©
Imágenes extraídas del libro "Fernando de Aragón.
Hispaniarum Rex" citado a continuación.
Fuentes:.Sesma Muñoz, J. Angel Fernando de Aragón.
Hispaniarum Rex Gobierno de Aragón. Zaragoza, 1992 | |